El móvil no tiene por qué ser un enemigo del aula.
1. Definir un uso concreto
Antes de introducir el dispositivo, conviene definir una dinámica clara.
2. Limitar momentos
El uso debe estar asociado a actividades concretas.
La tecnología funciona mejor cuando tiene un propósito pedagógico claro.
Con una estructura correcta, el móvil puede sumar valor real.